Cuentos

El error de Sonia


Sonia se encuentra cocinando en un pequeño pero bien cuidado y limpio restaurante en una localidad rural de México, ella está por cumplir 30 años en exactamente una semana, cocinera del lugar, de hecho es la única cocinera con la que cuenta el mejor lugar para comer del pueblo, el reloj marca las tres de la tarde, en el asador se pueden ver cinco cortes de carne grandes y jugosos y en una cacerola cuatro piezas de pollo friéndose, la mirada de Sonia esta fija en los pimientos rojos que resaltan entre el verde de las demás legumbres, se queda así por unos minutos, las piezas de carne empiezan a quemarse, el agua casi se le ha terminado a los tomates que está cociendo para la salsa que espera ser molida en el molcajete. En eso Juan compañero de trabajo le grita “Sonia, la carne, despierta mujer”. Sonia inmediatamente regresa a la realidad deja el cuchillo con el que partía unos chiles poblanos y voltea la carne rápidamente, enseguida lo hace con las piezas de pollo, apaga el fuego donde están los tomates y los lleva directamente a moler, regresa a terminar de cortar los chiles mientras Juan le coloca nuevas órdenes de comida por atender.

Sonia se lava la cara en el lavabo del baño, levanta la cara y se ve en el espejo , se suelta el cabello, ve su vestido con algunas manchas del día, el vestido es muy sencillo ya algo desgastado, color crema con flores rojas y rosas con un pequeño escote, le llega hasta pasando las rodillas,  da un suspiro enorme y sale del baño ahora el reloj marca casi las diez de la noche, toma su bolsa y se despide de sus compañeros “Buenas noches Don Jaime, buenas noches Doña Rosa, gracias Juan”. Solo le resta caminar ya que además de que el pueblo es muy pequeño a esa hora ya no hay transporte público, con la mirada hacia abajo camina viendo el suelo, ve pasar ladrillo a ladrillo, con poca luz y sin ruidos más que el ladrido de algunos perros que reaccionaban a su paso, le llama la atención lo desgastado de sus zapatos, en eso recuerda –

Un año atrás cuando iba caminando con unos  zapatos de tacón altos de colo negro de diseñador hacia la entrada de uno de los mejores restaurantes de la Ciudad de México, localizado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, con superficie de casi todo un piso en uno de los edificios más modernos. Llevaba un vestido negro corto ajustado al cuerpo, con un fajo delgado pequeño color dorado que le marcaba la cintura, escote pronunciado, bolsa de mano, perfectamente maquillada con labios pintados de un color rojo intenso, cabellera abundante oliendo a Chanel No.5.

En cuanto entra al restaurante, el hombre que recibe a los cliente le dice “Buenas noches señorita Baez, sea bienvenida”, sigue su camino Sonia y a lo lejos ve a Jacobo que estaba sentado en una mesa en el centro del lugar junto a dos amigos y dos amigas, se para con una sonrisa y la saluda de lejos. Sonia llega a la mesa, saluda a todos de manera muy alegre y efusiva, se sienta al lado de Jacobo, pasan los seis la noche platicando, comiendo y tomando unas copas de vino, la velada se convierte en el tipo de velada donde el tiempo y el lugar es lo que menos importa, lo valioso es el compartir con la gente que te rodea, cerca de la una de la mañana se van los amigos con los que estaba Jacobo, se quedan solo Sonia y él, Jacobo le pregunta que si puede llevarla a su casa, le comenta Sonia que trajo su automóvil pero aun así que le gustaría seguir con la velada, los dos sonríen.

Los rayos de sol que entran por la ventana despiertan a Sonia, ella se sienta en la orilla de la cama y ve a Jacabo al lado de ella durmiendo boca abajo, totalmente desnudo, sin nada que lo cubra, ella aprecia su cuerpo ejercitado de un hombre de 35 años, desde su espalda hasta sus gluteos, ve el reloj y son las nueve con treinta minutos, le da un beso en la espalda y se queda sobre él unos segundo acostada cerrando los ojos, se levanta lentamente, sale de la habitación que tiene una vista magnifica hacia el Bosque de Chapultepec, vive en un departamento de dos plantas en el piso quince de un muy bonito edificio sobre Reforma, recorre un pasillo largo pasando algunas habitaciones y baja las escaleras para llegar a la cocina, la cual era enorme, bien equipada con una cantidad inimaginable de accesorios de cocina y alimentos, abre el refrigerador, después la alacena y saca huevos, pan, algunos frutos y todo lo necesario para cocinar pan francés, empieza con la preparación, se ve como lo hace todo de una manera muy lenta, quebrando huevo por huevo, mezclando con una delicadeza todos los ingredientes, partiendo con cuidado una a una cada naranja para hacer jugo. A lo lejos ve acercarse a Jacobo el cual trae puesto solo un un boxer y le dice “Todo huele y se ve muy rico” le da un trago a un vaso con jugo. “Me encanta salir con un chef, que digo con un chef con la mejor chef de la ciudad, que digo de la ciudad del país”, ella sonríe y termina de preparar el desayuno, se sientan en el antecomedor e inician a comer viéndose con una mirada profunda de felicidad y de amor.

Sonia se encuentra sentada en una silla de metal desgastada en una pequeña mesa redonda con un mantel de plástico roto por el uso de esos de flores de nochebuena, el comedor tiene otra silla igual de desgastada todo dentro de una muy pequeña cocina, se ve al lado de la cocina un pequeño baño, todo muy limpio pero muy viejo, el baño sin la tapadera del depósito, con unas velas ya que se quemó el foco, al lado de la cocina una cama individual con un pequeño buro, un ventilador y un burro de planchar, toda la habitación cuenta con solo una ventana, su pequeña casa esta ubicada a las orillas del pueblo, se lleva un bocado de huevo con especies que preparo encima de un pan tostado acompañado de leche. Se encuentra sola, cena lentamente viendo la televisión en la cual están pasando una película de la época de oro del cine mexicano esa en donde Silvia Pinal se tiene que pasar por hombre y se enamora de un capitán y se arma un enredo, de vez en cuando se le sale una sonrisa al ver la película. Termina de cenar, lava los platos con movimientos casi mecánicos, sin ninguna fuerza ya que todas se le han quedado en el día de trabajo, apaga el televisor, se asoma por la ventana y ve a unos metros unos vecinos en su casa que se abrazan apurados, se imagina que estan así porque sabe que su hija Emilia sigue enferma y no tienen para el medicamento, se acuesta en su cama sin ninguna ilusión escucha a los vecinos de al lado tener relaciones sexuales, escucha muy claramente lo que dicen y gimen ya que vive en una especie de vecindad con viviendas muy pequeñas y muy cerca una de la otra, “Felipe, sí Felipe mas duro, no te detengas, Felipe sí aahh sí”, cierra los ojos.

Sonia baja de una camioneta del año, con lentes oscuros, muy bien vestida, entra a otro de los edificios más recientes de la ciudad, toma el elevador, elige el último piso, se abre el elevador y es el restaurante con la mejor vista de la ciudad, se llama Piso 33, está vacío, se ve a un ejército de personas acomodando sillas, limpiando y supervisando que todo se vea perfecto, ella se asegura de que todo esté en orden, se acerca un joven de veintidós años el cuál es su asistente y le dice de unos pagos pendientes a unos proveedores, mientras ella sigue supervisando, todo mundo la saluda muy cordial, ella de igual manera responde el saludo, siempre con  una sonrisa, después de dar un par de vueltas por el lugar, deja sus cosas en su oficina, toma su uniforme de chef y se va directo a la cocina. Hay un grupo de quince personas ya trabajando, verifica que todos los alimentos estén frescos, separa lo que no le agrada, entra a los refrigeradores enormes y toma lo que considera será lo mejor, empieza junto con su equipo a preparar salsas, condimentos, a marinar carnes, todo en grandes cantidades, van preparando los helados, jugos, todo para que sea fresco, el restaurante abrirá en una hora, la noche transcurre de manera estupenda como todas las noches en Piso 33, en eso un cliente manda llamar al chef para felicitarlo, ella con gusto acepta, se lava las manos y sale de la cocina, al llegar a la mesa el hombre se asombra de la belleza de Sonia y Sonia a su vez encuentra muy atractivo al cliente un hombre maduro muy bien vestido de barba, blanco, alto con ojos azules, él se para inmediatamente y le extiende la mano, al momento de que se saludan los dos sienten fluir la energía, la sorpresa de ambos fue tal que sonrieron, se gustaron tanto que terminaron en casa de Rafael, abrió una botella de vino de su cava, en el momento en que brindaron soltaron las copas y se besaron intensamente, haciéndolo por horas. Al amanecer Sonia se levanta y ve a Rafael dormido en la misma posición en la que lo hace Jacobo boca abajo abrazado de la almohada y totalmente desnudo, ella se levanta lentamente de igual manera completamente desnuda camina lentamente al baño cuando escucha decir a Rafael “Fuiste mía desde el momento que te vi a los ojos y lo serás hasta que el tiempo se detenga”, ella que siempre es segura se estremeció al escucharlo, pero siguió caminando sin voltear con paso firme al baño, abrió la puerta y la cerro lentamente.

Juan le comenta a Sonia que si esta vez pueden llevar un kilo más de jitomate ya que quiere ver la posibilidad si se puede hacer más salsa ya que los clientes la piden mucho, Sonia le comenta que se sale fuera del presupuesto que les dio Don Juan, Juan gira los ojos y simplemente siguen comprando en el mercado. Durante todas las compras Juan no deja de ver de reojo a Sonia, se nota en su mirada que le gusta mucho, Sonia lo sabe pero trata de no ilusionarlo, es muy cuidadosa con sus acciones ya que aprecia mucho a Juan.  Sonia sigue siendo muy bella aún sin todo el maquillaje y perfume. Juan se le queda viendo fijamente y trata de decirle algo pero no puede, ella serena y calmada sigue a su ritmo comprando en cada puesto, eligiendo aguacates, limones, carne, todo meticulosamente elegido

Jacobo está ansioso en su departamento, esperando la llegada de Sonia, ella va a visitarlo porque tiene que aclarar lo que él le comento por teléfono. Jacobo siempre había sido un caballero y un hombre de bien hasta esa noche.

Media hora antes a Jacobo le había marcado Raúl, su mejor amigo de la infancia para comentarle que había visto a Sonia irse con un hombre al finalizar en Piso 33.

Sonia llega al departamento de Jacobo y no niega nada, a Jacobo se le partió el corazón al escucharla, Sonia no puede ver a la cara a Jacobo mientras le comenta lo que sucedió, no puede ver la cara de decepción y desilusión que está teniendo en ese momento, ella simplemente le dice que no puede seguir más con él, que ya no lo quiere, que es un adiós, Jacobo con lágrimas en los ojos se arrodilla a sus pies y la abraza de las piernas, le ruega que no lo deje, por más que intentará Sonia no podía dejar de pensar en Rafael, pareciera que ocho años que llevaba con Jacobo no importaban, Rafael la había enamorado por completo en dos semanas.

Al ver Jacobo que no podía cambiar las cosas empezó a amenazar y a decirle a Sonia cosas de su relación y de ella en específico a manera de reproche, en ese momento Sonia ve a los ojos de Jacobo y entiende el daño que le estaba haciendo ya que Jacobo no era así y sin embargo ante tal frustración de perder al amor de su vida estaba desquiciado, entiende lo oscuro y triste de ese momento.

Sonia se va del departamento en silencio, llorando por dentro.

Al siguiente día habla con Rafael y le dice que lo espera en su departamento a las siete de la noche. Son las siete de la noche y se ve como Jacobo se encuentra en el lobby del edificio donde vive Sonia, él va hacia su departamento para tratar de recuperarla, de arreglar la situación, se arma de valor y entra rápidamente al elevador antes de que cierre, un hombre le pregunta “ a que piso vas”, Jacobo se fija en el tablero del elevador y ve que el piso de Sonia ya está marcado, voltea a ver al hombre y es Rafael, el cuál va impecable en todos los aspectos con una pequeña caja de regalo, Jacobo comprendió en ese segundo y le responde “piso catorce” un piso antes del de Sonia, baja del elevador, desesperado Jacobo voltea para todos lados, rompe con su codo una caja de vidrio donde se encuentra la manguera contra incendios, toma uno de los pedazos de vidrio que caen, sube las escaleras corriendo y ve a Rafael esperando en la puerta del departamento de Sonia acababa de timbrar, llega por detrás de él y le corta el cuello, en ese momento Sonia abre la puerta y ve caer el cuerpo de Rafael, voltea a ver a Jacobo y este con el mismo vidrio se raja el cuello cayendo encima de Rafael. Sonia sin pronunciar ningún sonido ve como a su puerta están los dos desangrándose.

Sonia:

Llega al restaurante con bolsas al lado de Juan y las coloca sobra la barra principal.

Esta con una taza de café consternada hablando con la policía.

Empieza a colocar las ollas y utensilios de cocina que necesitara para cocinar.

Cierra la venta de su departamento.

Corta los pimientos, jitomates y champiñones.

Apaga las luces de Piso 33 donde todo se ve cubierto por mantas blancas.

Sentada en su cocina de su cuarto del pueblo cenando sopa.

Llega a la centrar del norte de la ciudad de México en su camioneta solo con una maleta.

Se levanta de su cama por una pelea que tan temprano tienen sus vecinos además de por el canto de los gallos.

En la central eligiendo al azar un pueblo.

Doña Rosa ve como Juan le ayuda en lo que puede viéndola con ojos de amor.

Recarga su cabeza en el vidrio del autobús con la mirada pérdida saliéndole una lagrima.

Entra a su baño y prende las velas, se ve en el reflejo del espejo, se ve fijamente a los ojos y contempla en la mujer que se convirtió.

Baja del autobús en la estación del pueblo, voltea hacia ambos lados, enfrente de ella ve un pequeño restaurante con un letrero que dice “SE SOLICITA COCINERA”. Da un suspiro y camina directo a la entrada, está un hombre de unos treinta años el cual le dice “Buenos Días Señorita me llamo Juan puedo ayudarle con su maleta”. Acepta su ayuda con la maleta y se dirige hacia la caja donde se encuentra Don Jaime y Doña Rosa.

FIN

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